Marruecos, de cine

Marruecos es un país fascinante, lleno de contrastes. Sus exóticos paisajes hicieron que los Hermanos Lumiere se fijaran ya en las posibilidades que estas tierras ofrecían como escenario para historias exóticas, en lugares remotos donde los protagonistas podían vivir mil aventuras. Al principio, muchas de las películas que se rodaron en Marruecos, tenían como escenario el propio país. Algunos ejemplos son «Marruecos», de Joseph von Sternberg, de 1931, o «El hombre que sabía demasiado», de Alfred Hitchcock, rodada en 1956. Pero con el tiempo, y debido a las posibilidades que proporcionaba en cuanto a diversidad de sus paisajes, empezaron a rodarse películas cuyo argumento se desarrollaban en otros lugares. Un ejemplo de ello es la mítica «Lawrence de Arabia», en la que la región de Zagora y las dunas de Merzouga se convirtiron en Arabia. Otros ejemplos son «Sodoma y Gamorra» y, más actualmente, «La última tentación de Cristo». En ambos casos, fueron las inmediaciones de la cordillera del Atlas las encargadas de recrear la Palestina de la época.
Los lugares más usados como escenario cinematográfico han sido Kasbah de Taourirt, Ksar de Ait Benhaddoú, y los mencionados anteiormente Merzouga y Zagora.
En la actualidad también son muchas las películas rodadas en Marruecos. Algunas de las más recientes son la conocida «Babel», de Alejandro González Iñáturri, de 2007; «La caja 507», de Enrique Urbizu, de 2002; o «Retorno a Hansala» de Chus Gutiérrez, de 2008. Otras conocidas películas han rodado parte de su historia, o al menos algunas escenas en tierras marroquíes, como «Gladiator» o «El Reino de los Cielos».
En muchos de los casos, sólo son utilizados los paisajes o construcciones reales, pero en otros, los interiores son recreaciones en estudios, es decir, se utilizan decorados. También ocurre que podamos encontrar a lo largo de alguna carretera perdida o sendero del país una construcción que no termina de cuadrar con el entorno y que no es más que lo que queda de algún rodaje en la zona.
La belleza natural de Marruecos ha atraído a lo largo de la historia a aventureros, cineastas y viajeros de todo tipo. Si aún no lo conoces, quizás sea un buen destino para tu próxima escapada…Seguro que será una escapada de cine.

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Fografía 1 y 2