Cinco trucos caseros para cuidar tu piel

Existen muchas maneras de cuidar la piel de nuestro rostro. Tener una piel sana y joven depende de muchos factores como son una alimentación sana y variada, rica en vitaminas y antioxidantes; evitar malos hábitos como el tabaco o el alcohol; mantenerla limpia e hidratada; protegernos del sol, etc. Si además de tener estos hábitos saludables, recurrimos a alguno de los muchos trucos y remedios caseros que existen, conseguiremos una piel sana y saludable, o lo que es lo mismo, más joven.
Truco 1: Como ya hemos dicho, la limpieza de la piel debe ser el primer paso, sobre todo si después queremos aplicar crema o alguna mascarilla. Para eliminar las impurezas de nuestro rostro podemos elaborar el siguiente limpiador: se mezcla la clara de un huevo, una cucharada de yogur natural y dos cucharadas de harina de avena, y se remueve bien hasta que quede una pasta homogénea. La aplicamos sobre nuestra cara masajeando con las yemas de los dedos y enjuagamos.
Truco 2: Un truco muy sencillo utilizado por nuestras abuelas y que nos dejará un cutis radiante, es darle un baño de infusión de romero hervido en vino blanco todas las mañanas. Esto refresca, nutre e hidrata nuestra piel, manteniéndola más tersa y joven.
Truco 3: Una mascarilla sencilla y efectiva la podemos fabricar en casa a partir de una manzana. Sólo tenemos que rallarla y aplicarla sobre nuestro rostro. Se puede espesar un poco la mezcla para su mejor aplicación añadiendo un poco de almidón.
Truco 4: Una manera muy efectiva de hidratar las pieles muy secas, y por lo tanto, más propensas a la aparición de arrugas, son los aceites esenciales. Hay muchos tipos de aceites que podemos aplicar, pero los más usados por sus efectos sobre la piel son el aceite de almendras y el de rosa mosqueta. El segundo, además de hidratar y suavizar la piel como el primero, ayuda a la aliminación de manchas y rojeces sobre la piel.
Truco 5: Si queremos exfoliar nuestra piel, al mismo tiempo que la nutrimos con vitaminas, podemos hacer algo tan sencillo como partir un tomate por la mitad y espolvorearlo con sal gorda. A continuación, nos masajeamos suavemente la cara con él y, pasado un minuto, nos enjuagamos con agua tibia. El tomate contiene una gran cantidad de vitamina C, un efectivo antioxidante que hará que nuestra piel luzca rejuvenecida.

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